domingo, 23 de junio de 2013
jueves, 20 de junio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
DEFICIT DE ATENCIÓN.
Operacionalmente el deficit de atencion es la ausencia, carencia o
insuficiencia de las actividades de orientación, selección y mantenimiento de
la atención, así como la deficiencia del control y de su participación con otros procesos
psicológicos, con sus consecuencias específicas.
Desde el punto de vista neurológico, se asume que el Déficit de atención es un
trastorno de la función cerebral en niños, adolescentes y adultos,
caracterizados por la presencia persistente de síntomas
comportamentales y cognoscitivos como la deficiencia
atencional, la hiperactividad y la impulsividad
(Pineda, Henao, Puerta, Mejía, Gómez, Miranda, Rossellí, Ardila, Retrespo,
Murillo, y el grupo de Investigación de la Fundación Universidad
de Manizales,1999).
La Sociedad Española de Neurología (1989) señala que el Déficit de Atención se
caracteriza por los mismos síntomas del Síndrome
Hipercinético, con exclusión de síntomas derivados de la hiperactividad; es
decir son síntomas derivados de la falta de atención, no debidos a retraso mental grave,
trastornos afectivos ni esquizofrenia.
Ardila y Rosselli (1992) mencionan al déficit de atención como
defectos atencionales, y proponen que estos son provocados por lesiones
cerebrales, es esencial encontrar: insuficiencias en el nivel de alerta,
fluctuaciones de la atención, defectos de la concentración
e impersistencia motriz, tales defectos son especialmente evidentes en caso de patologías
de los lóbulos frontales y es usual
encontrarlos en pacientes que hayan sufrido trastornos craneoencefálicos.
Cabe resaltar que en los manuales de diagnostico
de trastornos mentales y del comportamiento: CIE-10 y DSM-IV, el Déficit de atención no es
definido operacionalmente. En el CIE-10 el déficit de atención es considerado
como síntoma de
un trastorno hipercinético; mientras que el DSM IV considera al déficit de atención como un
síntoma del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
La Organización Mundial de la salud (1992)
señala que los déficits de atención se ponen de manifiesto cuando los chicos
cambian frecuentemente de una actividad
a otra dando la impresión que pierden la atención en una tarea porque pasan a
entretenerse en otra.
La Asociación de Psiquiatría Americana (1995) a través del manual diagnostico
de trastornos mentales y del comportamiento (DSM-IV) indica que las personas con déficit de
atención o desatención se caracterizan por:
- No
prestar suficiente atención a los detalles, por lo que se incurre en errores en
tareas escolares o laborales.
- Presentar
dificultades en organizar tareas y actividades.
-
Evitar actividades que requieran de un esfuerzo mental sostenido.
-
Extraviar objetos de importancia para tareas o actividades.
- Ser
susceptibles a la distracción por estímulos irrelevantes.
- Ser descuidado
en las actividades diarias.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un sindrome conductual. Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil siendo unas 3 veces más frecuente en varones.
Se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos
culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20 % y el 40 %
de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil
Se trata de un trastorno del comportamiento
caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención
breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.
Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de
altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. Según el Manual estadadistico de los trastornos mentales
(DSM-IV): «Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que
exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de
atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase,
hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas
monótonas o repetitivas)». Este «trastorno» se identificó primero en la
edad infantil. Sin embargo, a medida que mejor se comprendía, se fue
reconociendo su carácter crónico,
ya que persiste y se manifiesta hasta después de la adolescencia (es
difícil modificar comportamientos que ya están tan arraigados si antes
no ha habido pautas correctoras de crianza). Los estudios de seguimiento
a largo plazo han demostrado que entre el 60 % y el 75 % de los niños
con TDAH continúa presentando los síntomas hasta su adultez
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